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FRANCIA
Sebastián Pérez Ferreiro
May 30, 2010
PARA SER JUSTOS, EL DESAFORTUNADO CABEZAZO QUE ZINÉDINE ZIDANE LE PROPINÓ A MARCO MATERAZZI EN LA FINAL DEL MUNDIAL 2006 NO TENDRÍA QUE HABER PUESTO PUNTO final únicamente a la carrera del gran maestro francés. También debería haber marcado el adiós para toda una generación de futbolistas galos—la de William Gallas y Thierry Henry—que llevaron a Les Bleus tan lejos como pudieron. En realidad, con un equipo viejo y maltrecho, Francia avanzó más de la cuenta en Alemania. Aquella triste final—salvo que seas italiano, si amas al fútbol alentaste a Francia—debió haber sido el puntapié inicial de un recambio comandado por un técnico que supiera explotar a promesas como Samir Nasri y Karim Benzema. Pero esta transición nunca terminó de concretarse, y la razón es la misma por la cual Les Bleus dieron pena en la Eurocopa 2008 y casi no llegan a Sudáfrica: la inoperancia de su técnico Raymond Domenech, uno de los personajes más odiados en Francia. Su falta de audacia para enviar a sus dirigidos al ataque, o haber desestimado a un goleador como Djibril Cissé, no es lo único que desconcierta a la población y a sus propios jugadores. "No tenemos idea a qué jugamos, dónde ubicarnos, cómo organizarnos...no tenemos estilo, ni una idea que nos guíe, ni identidad", dijo el mismísimo Henry durante las eliminatorias, cuando Les Bleus estuvieron al borde del fiasco. De hecho fue una mano de Titi—que se volvió casi tan famosa como el cabezazo de Zidane—lo que salvó el boleto sudafricano.
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May 30, 2010

Francia

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PARA SER JUSTOS, EL DESAFORTUNADO CABEZAZO QUE ZINÉDINE ZIDANE LE PROPINÓ A MARCO MATERAZZI EN LA FINAL DEL MUNDIAL 2006 NO TENDRÍA QUE HABER PUESTO PUNTO final únicamente a la carrera del gran maestro francés. También debería haber marcado el adiós para toda una generación de futbolistas galos—la de William Gallas y Thierry Henry—que llevaron a Les Bleus tan lejos como pudieron. En realidad, con un equipo viejo y maltrecho, Francia avanzó más de la cuenta en Alemania. Aquella triste final—salvo que seas italiano, si amas al fútbol alentaste a Francia—debió haber sido el puntapié inicial de un recambio comandado por un técnico que supiera explotar a promesas como Samir Nasri y Karim Benzema. Pero esta transición nunca terminó de concretarse, y la razón es la misma por la cual Les Bleus dieron pena en la Eurocopa 2008 y casi no llegan a Sudáfrica: la inoperancia de su técnico Raymond Domenech, uno de los personajes más odiados en Francia. Su falta de audacia para enviar a sus dirigidos al ataque, o haber desestimado a un goleador como Djibril Cissé, no es lo único que desconcierta a la población y a sus propios jugadores. "No tenemos idea a qué jugamos, dónde ubicarnos, cómo organizarnos...no tenemos estilo, ni una idea que nos guíe, ni identidad", dijo el mismísimo Henry durante las eliminatorias, cuando Les Bleus estuvieron al borde del fiasco. De hecho fue una mano de Titi—que se volvió casi tan famosa como el cabezazo de Zidane—lo que salvó el boleto sudafricano.

Francia terminó detrás de Serbia en su grupo clasificatorio del Viejo Continente y debió medirse con Irlanda para ver cuál de los dos entraba al Mundial. Los galos eran los claros favoritos y, aunque la figura del encuentro haya sido su arquero Hugo Lloris, se llevaron la victoria en el partido de ida en Dublín gracias a un gol del oportuno Nicolas Anelka. La verdadera sorpresa llegó en el partido de vuelta, en París, donde los locales fueron ampliamente superados por los irlandeses, que lograron la victoria y obligaron a jugar un suplementario. Fue entonces cuando Henry acomodó la pelota dos veces con la mano para habilitar al otro patriarca de Francia, Gallas, que marcó el triunfo. Titi se ganó así la enemistad de todo el pueblo irlandés, mientras Domenech se iba con cara de aquí no ha pasado nada.

En el Grupo A de Sudáfrica, los galos son grandes candidatos a avanzar por el peso de sus nombres, pero Domenech deberá encontrarle una identidad a su equipo, ya que esta vez nadie—menos que menos los árbitros—le regalará nada.

ATAQUE

Poco y mal acompañados, los delanteros franceses se sienten como el Llanero Solitario. A estas alturas, Henry suele arrastrarse por la cancha durante gran parte de los partidos, y arrancará de titular sólo porque Francia está en deuda con él, pero a no olvidar que Titi casi siempre aparece en los momentos clave, factor fundamental para afrontar un Mundial. La suerte del ataque francés, no obstante, dependerá de Anelka: si se enchufa, puede ser una pieza desequilibrante; de lo contrario habrá mucha rotación de atacantes—comenzando por la entrada de Benzema—y pocos goles.

MEDIOCAMPO

La falta de peso ofensivo que padece Francia se debe a la insistencia de Domenech de jugar con dos medios defensivos como Jeremy Toulalan y Lassana (Lass) Diarra, sacrificando a un volante creativo, Florent Malouda, o un delantero de área, Benzema. Yoann Gourcuff, bautizado el Petit Zizou, manejará la pelota delante de la dupla Toulalan-Lass y tratará de llegar al área, mientras que el escurridizo Franck Ribéry, la figura del equipo, aportará desborde por derecha o izquierda. El zurdo Malouda y el volante derecho Sidney Govou acumularán minutos saltando desde la banca.

DEFENSA

Los reflejos de Lloris apuntalan una última línea sólida que únicamente concedió 10 goles en 12 partidos en las clasificatorias. Bacary Sagna y Patrice Evra escalan por los costados; y la velocidad vigente de Gallas aún controla los alrededores del área francés, aunque el veterano sufre para rechazar los centros aéreos.

PROYECCIÓN

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